El naufragio del acorazado inglés HMS Serpent (1890) en Punta do Boi aceleró la construcción del actual faro y su paso a categoría de primer orden -como el de Fisterra o el de las islas Sisargas-, consiguiendo su luz las 60 millas (97 km). La catástrofe también motivó que fuera el primer faro electrificado de España (1896). Justo enfrente, aun puedes ver al conocido como “Faro Vello”.

Este es uno de los faros más característicos de la Costa da Morte. El enclave natural en el que se asienta es espectacular. De hecho, Cabo Vilán fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1933.

Es difícil olvidarse de este sitio: del paisaje, de la luz, del viento o de la arquitectura del edificio. Está distribuida en alturas y adaptada a la orografía: la vivienda está separada de la linterna y comunicada por un túnel cubierto que llega hasta la torre. ¡Son 250 escaleras!

Este es un faro abierto en todos sus sentidos. Entra para visitar las salas de exposición, en las que siempre hay una muestra; y el Centro de Interpretación de los Naufragios de la Costa da Morte donde puedes ver un recorrido simulado hasta la linterna. También encontrarás una cafetería.

Si llegas en la puesta de sol, busca el “rayo verde“, el color que toma la luz del astro rey en el entorno de los faros.

 

DATOS TÉCNICOS

  • Altura torre: 25 m
  • Altura luz nivel del mar: 130 m
  • Luz: 2 destellos blancos cada 15 segundos

 

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